EL CAPITÁN LEÓN TIENE NUEVO BARCO. PRIMERAS IMÁGENES DEL MOLINO DE MARÉAS DE ÁNGEL LEÓN…

Los primeros titulares que he leido coinciden: “ES EL RESTAURANTE MAS BONITO DEL MUNDO”. Si a esto le sumas al saber hacer del capitan del barco, tengo mis motivos para pensar que por fin podemos estar ante el futuro primer tres estrellas de Andalucia.
En el fondo -como no- te recuerda un barco, un barco hecho de piedra ostionera. El edificio, que ocupa 1780 metros cuadrados en dos plantas, se cimenta sobre unos arcos por los que pasa el agua por debajo. Está en medio del cauce de un río, parece que flota sobre él. El agua era la que movía los molinos y estos molían el trigo para hacer harina. El molino de mareas, situado justo al lado de la estación de trenes de El Puerto de Santa María, fue el primero de esas características que hubo en la ciudad y comenzó a funcionar en 1819, casi a la vez del ferrocarril.
Lo que aquí “se cuece” es un proyecto bastante ambicioso en el que trabajarán 37 personas. No será únicamente un restaurante, sino también un lugar en el que se desarrollará investigación gastronómica en colaboración con universidades y con empresas privadas, preferentemente de la zona. La idea de León es escuchar proyectos, seleccionar los más interesantes e involucrarse el y su equipo en su desarrollo. Además habrá exposiciones, reuniones o incluso visitas de colegios, todo siempre relacionado con la gastronomía y el mar.

El laboratorio gastronómico estará situado en la segunda planta del edificio. La planta baja estará dedicada en su mayor parte al restaurante. A el se accede por un pasillo ancho y largo en el que los comensales ya empezarán a disfrutar del espectáculo porque dos de las características fundamentales del nuevo Aponiente serán, por un lado, la transparencia y por otro la espectacularidad. Los visitantes podrán ver como se trabaja a través de grandes cristaleras. Comer no será simplemente sentarse a la mesa “de hecho no sólo se comerá en la mesa” concreta el cocinero. No obstante, la estructura de la comida es la misma ha tenido lugar hasta ahora en el local de la calle Puerto Escondido, es decir, habrá dos menús degustación, uno con más platos y otro con menos, pero que estarán íntegramente dedicados a los elementos marinos.

Donde León está trabajando más a fondo es en el restaurante.Encima del comedor hay una terraza con unas estupendas vistas de la Bahía. La aprovecharemos también y en algún momento de la comida, esta zona será protagonista, dice el chef en un adelanto ofrecido a la prensa. Esto no será aún en esta temporada pero pretendemos que comer en Aponiente sea una experiencia en donde se haga algo más que comer. La comida no tiene porque tener lugar en un solo espacio y el comensal puede también interactuar, participar de alguna manera en el espectáculo. En septiembre habrá alguna pincelada pero luego queremos preparar a fondo la temporada de 2016 donde habrá muchas sorpresas y donde se verá ya de una forma más clara que queremos hacer en el nuevo Aponiente. Queremos que la gente venga aquí, a Cádiz, a vivir una experiencia única, que no pueda vivir en ningún otro lugar del mundo”.

Toda la infraesctructura del comedor se elaboró especialmente para el restaurante y ello incluye hasta los platos o las sillas. Estas últimas, por ejemplo, se apoyan sobre unas llamativas patas de aluminio y después el respaldar esta realizado en piel de Ubrique, en color azul. Simula la cola de una lisa de estero y esta envuelve de alguna manera al cliente. La confección de todo “el escenario” donde León expone su obra gastronómica la llevó a cabo personalmente el propio León junto al escultor Javier Ayarza. Los dos ya se conocen. Trabajaron ya juntos, con la cantante Clara Montes, en el proyecto mar de sentimientos, un espectáculo conjunto de musica, pequeñas esculturas y cocinas que crearon los tres para reivindicar la recuperación del mar. Ahora el escultor está diseñando platos de piedra ostionera o soportes de otros materiales que servirán para enmarcar las “joyas” comestibles del cocinero. Ayarza también se ocupó de la confección de las lámparas y los elementos que decorarán el comedor y son “un homenaje al mar”. Las lámparas, por ejemplo, tienen forma de microalgas.

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Foto Marcos  

Marcos Castillo

Soy Jienense, afincado en Úbeda,
ciudad  Patrimonio de la Humanidad,
enclavada en medio del Mar de Olivos.
Defensor a ultranza del 
Aceite de Oliva Virgen  Extra
y adicto a la Gastronomía.

Actualmente trabajando como Freelance
para varias empresas de restauración.

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